4.3.07

Cuento



Bueno, ahí tienen que esta era una niña. Muy seriecita. que tenía miedo de todo y de todos.

Y un día, decidió que así no se podía vivir. Que era muy aburrido. Y como esa niña además no podía estar sin hacer nada decidió cambiar.

Y entonces dejó de darle cosa preguntarle la hora a los descnocidos, y ya hablaba con la gente en las fiestas, y en donde fuera. Aunque sintiera que al hacerlo el corazón le latía a mil. Pero de alguna manera, ese sentimiento de nervios hacía que le gustara mas arriesgarse. Y así, descubrió que le encantan los riesgos.Los que sean. Pero no precisamente riesgos como aventarse de un paracaídas y eso ( que también lo haría alguna vez), mas bien riesgos para... su sentir. De esos le gustaban. No importaba lo que fuera, sentir muchísima tristeza, o reírse tanto que no podía respirar y empezaba a llorar y a temblar, de pura risa. O enojarse tanto que saltaban lágrimas de coraje.

Siempre pensaba que lo mas increíble del mundo era sentir. Y le encantaa sentir, muchas cosas.

Un día se enamoró de alguien que la hizo conocer lo que eran los celos, la venganza, y en unos momentos hasta el odio. Pero ella estaba enamorada, y no le importaba sufrir... Pero después de un tiempo decidió que esos sentimientos son muy fuertes, pero no era bueno tenerlos aentro tanto tiempo. Y decidió también que no volvería a sentirlos nunca. O evitaría lo posible acercarse a ellos. Porque la cansaban... la dejaban como atontada, de tan intensos.

Después fue conociendo personas y situaciones que la hicieron sentir muchísima ansiedad e incertidumbre... angustia y miedo. Frustración. También sintió satisfacción a veces, y alegría. En el camino se encontró con alguien que la hizo sentir algo que no conocía. Era una especie da cariño muy grande, era como una felicidad compartida, como un abrazo que no terminaba. Y la hizo muy feliz, porque ese sentimiento que le costaba definir hacía que los demás parecieran menos importantes, y se llenaba toda ella de sonrisas. Y aunque a veces hubo algunas tristezas, algunos enojos, siempre parecía mas importante lo otro. Ese sentimiento que la tenía como... embobada. Como en las nubes.

Y pasaron los años, y ese sentimiento seguía, y ella era feliz. Pero un día , una decisión inesperada rompió todo eso. Se rompió algo adentro de ella también. Ya no era un sentimiento, o bueno, eso pensaba ella, porque sentía que algo le dolía. ¿se podía romper el corazón de verdad? Eso sentía. Que algo le habían arrancado de adentro. Entonces se fué. Lejos. Muy lejos. Y sí, el dolor ese físico que sentía se curó. Como dicen, con tiempo y distancia...

Ya no dolía, de hecho ya ni se acordaba de eso que la había hecho tan feliz.Nunca le supo dar un nombre, y ahora ya ni se acordaba de cómo se había sentido.

Pero algo se quedó...roto...

Y ahora piensa... algún día se pordrá componer?

1 comentario:

desorden dijo...

Sentir a 1000 por hora (para lo bueno y para lo malo) y arriesgarse, son dos elementos imprescindibles para que cuando llegue el día de decir adiós a toda esta mierda, a pesar de todo, uno tenga la sensación de que valió la pena VIVIR.
besos